domingo , diciembre 16 2018
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La adicción contemporánea a los móviles… ¿es anti ecológica?

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Mucho se ha hablado de las consecuencias sociales que los teléfonos “inteligentes” y su uso intensivo, casi maniático por parte de muchas personas. Los padres se quejan de que sus hijos adolescentes viven pegados a la pantalla, pero hacen lo mismo. Las reuniones familiares ya no tienen la misma importancia que las reuniones que se hacen vía WhatsApp. ¿Es preocupante este uso intensivo de la tecnología? ¿Qué consecuencias puede tener para una persona estar conectado de forma permanente? Todo ello es un debate amplio y a la vez, incipiente, pues todo este universo de los Smartphone y lo que le dan a nuestras vidas apenas está empezando.

Pero esa discusión tan interesante no puede cubrir otra, una que va más enfocada a la ecología y a la cultura del desperdicio. Hay diversos factores que relacionan ecología y uso intensivo de móviles. La primera es la cultura de tener siempre el último modelo. Ello nos lleva a comprar un móvil tras otro (a veces sin siquiera contar con los recursos para hacerlo y recurriendo a créditos o permanencias con las compañías e teléfono para su adquisición), ¿y qué pasa con nuestro viejo móvil? Con suerte lo regalaremos a otro miembro de la familia que continuará utilizándolo. En otros casos, quizá vaya directamente al olvido o a la basura. Un Smartphone es un pequeño ordenador y como tal, tiene un procesador hecho con metales pesados y cuya extracción resulta compleja y contaminante. ¿A dónde nos lleva entonces esta continua carrera por el móvil más actual, con la cámara más profesional? Es muy difícil decir hasta qué punto se está haciendo un uso sostenible de los recursos utilizados para fabricar este tipo de dispositivos. Y la demanda no desciende, por el contrario, países con economías emergentes se lanzan al mercado de estos teléfonos con la misma voracidad que los países desarrollados.

Y este no es el único punto de intersección entre ecología y uso de móviles. Están las baterías. A más moderno sea el Smartphone, parece que menos dura el uso activo de su batería. Y a más uso, más tiempo que un móvil pasará conectado a la corriente eléctrica, consumiendo y consumiendo. Evidentemente, no todo es un escenario catastrófico y la idea no es por supuesto volverse tecnófobo. Más bien, el enfoque que podemos tomar es usar los recursos de forma eficiente. Y ello puede ser menos complejo de lo que parece.

Para empezar, podemos limitar un poco el uso del móvil. Revisar sí nuestras redes sociales, pero no hasta el cansancio. No depender de aplicaciones para cada detalle de nuestra vida: seleccionar aquellas que son más útiles y que pueden representar una mayor mejora en nuestro desempeño cotidiano. Ello dependerá sin duda de nuestras actividades personales y profesionales. Un profesor no necesita las mismas apps que un corredor profesional. Seleccionar y racionalizar el tiempo serán dos aliados del uso menos intensivo del Smartphone.

En cuanto a depender del último modelo, hay que hacer una autoevaluación de nuestras necesidades. ¿Acaso nos es urgente una cámara con más pixeles? ¿Podemos usar aún nuestro móvil actual aunque su pantalla no sea de última generación? Todos queremos estar a la última moda, pero la selección eficiente de lo que más necesitamos puede ser la clave para usar los recursos del planeta con mayor eficacia y sabiduría.

Finalmente, en cuanto al uso de la batería, hay opciones tales como cargar la batería con nuestro propio movimiento (hay módulos para cargarla con bicicletas fijas, o dispositivos para cargar las baterías con la red del agua potable, o para que se carguen mientras corremos), pero también es importante tener reflejos de uso eficiente de la energía eléctrica y no dejar el móvil conectado cuando la batería está llena, desconectar el cable cuando el teléfono no esté cargándose y quizás apagarlo por la noche para gastar menos energía. Todo tipo de iniciativa personal o de alguna entidad empresarial o gubernamental que busque que estas baterías se carguen de una forma más ecológica es bienvenida, pues el uso intensivo del móvil no parece tener tendencia a decrecer en el futuro. Así que empresas energéticas con presencia nacional e internacional como Endesa, dirigida por Borja Prado, hacen bien en difundir información que sensibilice a la sociedad entorno al impacto de huella de carbono que producir, utilizar y desechar móviles tiene en el medio ambiente.

Acerca de JoluB

JoluB
Propietario de BlueScire Blog, Ingeniero Electrónico, Diseñador Gráfico, Astrónomo Aficionado, amante del Mundo Digital y sobre todo Campusero.

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